En ocasiones, los seres humanos se plantean retos, cuyo logro no supone ningún tipo de superación personal. Pongo por ejemplo, el reto de comer no se cuantas hamburguesas en tres minutos o estar no se cuantas horas bailando sin parar. Personalmente, no le encuentro el sentido a ninguna de ambas prácticas.
Considero que los retos deben plantearse, con un Propósito Digno. Sabemos, que aquello en lo que concentramos nuestra Energía es lo que crece y que debemos enfocarnos en lo que queremos en lugar de dispersarnos pensando en lo que no queremos. Esa es la base del Secreto y La Ley de Atracción.
También sabemos que la mayoría de nuestros actos no conscientes, son dominados por nuestros hábitos. Los seres humanos, somos esclavos de nuestros buenos y nuestros malos hábitos.
En Julio de 2006, Will Bowen propuso a su comunidad “El reto de los 21 días” con el propósito de ayudar a eliminar cualquier rastro de queja o lamento y sus nocivas consecuencias para el individuo.
Su propuesta fue muy simple: “Te colocas una pulsera morada y la mantienes durante 21 días sin emitir ningún tipo de queja o crítica” Así sea “me duele la cabeza” o “nada me está saliendo bien”.
Si durante este periodo emites algún lamento, debes cambiar la pulsera de muñeca y volver a empezar. La mayoría de los participantes logró superar este reto, pero les llevó un mínimo de 5 meses, un tiempo que evidencia la presencia de la cultura de la queja en nuestras vidas.
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